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MIÉRCOLES | 1. AKATI

Historia: Miércoles - Capítulo: 1 de 9999

Mis pies caminan con intensidad.

Un paso sucede al anterior con prisa, energía, motivación y curiosidad.

Al mismo tiempo con calma.

El sol se está escondiendo debajo de la línea del horizonte.

Sus últimas sonrisas son de color naranjizo, suave.

Le sonrío de vuelta y mantengo mi atención sobre el paisaje que me rodea.

Todo se está preparando para dormir.

Los pájaros nadan con alegría en el cielo que oscurece.

Celebran que todo está perfecto.

Allí veo su casa. La verdad es que es una casa muy bonita.

Llamo a la puerta y ella abre catorce segundos más tarde.

Pero qué sonrisa que tiene. Como siempre.

-Hola.

-Hola.

El interior de la casa está decorado con super colores.

-¿Estás preparada?

-Estoy preparada.

Hemos quedado para pasar juntos el atardecer.

Haremos una super barbacoa en el lago.

Yo llevo una bolsa con carne y verduras.

Y la barbacoa.

Ella lleva una botella de agua, una botella de cerveza y una botella de vino.

Y la música y un mechero.

Y una manta para tumbarnos en el suelo.

Más no necesitamos.

Llegamos al lago.

Hay leña por todos lados.

El fuego se enciende rápido y fácil.

Yo me estoy encargando de la comida mientras ella se relaja, sentada sobre la manta, en el suelo, a los pies del árbol, a la orilla del lago.

La buena música suena.

El sol nos envía sus últimos tenues saludos.

Y allí nos quedamos a solas.

Ella y yo.

Y la luz del fuego, el aroma a barbacoa y el manto de oscuridad que nos envuelve con amor.

Comemos.

¡Qué gusto da comer!

Bebemos agua, y también cerveza.

Hablamos, reímos.

Escuchamos la melodía del silencio y a través de ella nos comunicamos.

El uno con el otro y los dos con el mundo.

-Está muerto quien no se encuentra en estado de Aventura -le digo, en pausados susurros.

-Verdad.

Ella sonríe y los dos miramos hacia adelante.

La luna empieza a reflejarse sobre el agua.

Observamos la compleja simplicidad de todo lo que nos rodea.

Fascinados.

Es hora de abrir el vino.

Ella lo abre, los dos bebemos.

Nos abrazamos, y de algún modo terminamos tumbados.

Yo sobre ella.

Los dos sobre la suavidad de la manta.

Jugamos.

Exploramos.

Explotamos.

Dormimos.

Hasta que en medio de la noche, ella me habla.

-¿Estás despierto?

-Sí.

-¿En qué piensas?

-Nada

-¿Nada?

-Tengo un millón de pensamientos simultáneos.

Me toma de la mano.

Los pensamientos desaparecen.

-Gracias por existir.

-Gracias por existir.

El día siguiente llega rápido.

El cielo abre los ojos y yo me levanto.

Tengo que hacer pipi-pipi.

¡Qué agradable es hacer pipi-pipi al aire libre!

Luego busco la botella de agua.

Todavía queda un poco.

Bebo.

Ella sigue durmiendo.

La observo dormir durante unos minutos.

Sus ojos cerrados están guardando un sueño.

Me pregunto qué estará soñando.

Pero no podré saberlo jamás, ni aunque ella me lo diga.

La imaginación vive en el interior de cada persona, y se transforma al transformarla en palabras.

La dejaré dormir.

La dejaré soñar.

La dejaré vivir.

Y la amaré para siempre.

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