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INGREDIENTES PARA UNA VIDA FELIZ

Vivir en paz es fácil. Muy fácil. Y se necesita poco. Muy poco.

Un kilogramo científico de pasotismo. Pasotismo especial de la casa. Con aliño fresco. No vale pasar del tema al modo mala leche. Hay que pasar con arte. Con estilo. Con filosofía. Con sapienza. Ya tú sabes. Si no lo sabes es porque todavía no lo sabes. Pero no pasa nada. Quien busca encuentra.

Depués, se necesita un plato bien templado de buena música. Que sea música alegre que envíe las buenas vibras en modo estéreo, pa que a uno no se le olviden los acordes por el camino.

Naturalmente, no se pueden comer los platos de música si uno no se mueve a ritmo. Porque sin ritmo no hay vida. Eso lo saben bien los pájaros, que sobrevuelan el océano sin dejar de batir sus alas.

Necesitamos también una actitud relajada, para que no se nos destrocen los huesos con el vaivén de la sonrisa. Enseña tus dientes. Si están separados y desordenados mejor. Señal de que te mantienes natural, como un zumo de piña granulado. Abre tu boca y entrarán por ella todos los mosquitos de la vida.

Los mosquitos de la vida no se ven, pero están ahí, te lo juro. Te lo juro.

Y son unos auténticos hijos de la gran puta.

No sientas dolor ni sientas tristeza, simplemente siente. Siente la intensidad que nos porporciona la existencia. Está ahí, para tí, la máquina de las emociones. Siempre funciona cuando vivimos. No puedes escapar de ella.

Te mostrará su efecto en forma de sentimientos felices y sentimientos tristes, que se intercambiarán un millón de veces. Igual que el reloj pendular necesita un péndulo. Así necesita tu existencia el péndulo de la alegría y la tristeza. Ni malo ni bueno. Mágico. Siempre intenso.

Pero no pares de moverte. Ni dejes de escuchar la música. Nunca.

Al final, estarás tan saturado de haber vivido, que te reirás a carcajadas de la eternidad. ¿Quién quiere eso? Con lo bonitos que son los bonitos finales. Escríbete tu historia. No sobre el mundo, sino sobre tu alma. No dejes escapar ni un sólo momento.

Todo está aquí para maravillarte. Y si no te maravilla, no estás mirando bien. Mira mejor. Mira más.

Los locos están aquí para brillar sobre el canvas de la vida. Son el motor del tiempo y el infinito del horizonte. Si dejara de girar la rueda de la creatividad, dejarían de girar los planetas. Y dejaría de llover. Y desaparecerían las nubes negras.

Y con la desaparición del mal, desaparecería el bien.

No dejes de moverte. Nunca. Muévete.
No dejes de sentir. Nunca. Siente.

No necesitas permiso para amar. Si amas a alguien, ama con intensidad. Ama tan fuerte que no sepas si es amor o un chiste. Ama más fuerte. Con el corazón. Con la mente. Con los ojos. La piel se arruga.

La sonrisa nunca. Porque tiene la forma de la luz. Y la luz es indestructible.

Cuando te hayas mareado. Descansa. La calma es parte del movimiento. Pero sigue soñando. En la esperanza se baña el éxito. Y a veces no conseguirlo es el mayor de los éxitos. Porque la vida siempre tiene cuatro mangas y tres ases en cada manga. Y mil más. Verás.

También tiene al tiempo, un castillo con puertas impenetrables. Solo la paciencia sabe cómo atravesar las paredes del tiempo. Y detrás, se esconde un regalo. Un regalo mágico. Uff… sí. Te lo estoy contando. Porque lo estoy sintiendo. Siéntelo. Es para todos. Para ti. No sufras. Nunca.

Vive. Sueña. Vuela.

No existen los locos, ni los fracasados. Ni los mal afortunados. Solo mentes que giran para que gire la vida.

Gira! Tu camino es mágico. Y no has de compararlo con otros caminos. Tan sólo asegúrate de llevar una mochila pequeña. Allí dentro solo has de poner ganas de vivir. Las posesiones materiales te dejarán estancado. Así, como una lata vieja que se cae al fango.

Marcha ligero, porque el Universo pondrá a tu disposición cualquiera que sea tu necesidad. Y si no, vas y te la buscas. Nada tan mágico te habría traído a este maravilloso paraíso si no fuese para tu disfrute último. De verdad. Y si no te lo crees… pasea tu mirada por el cielo.

Allí hay seres que navegan por los oceános de mil azules diferentes. Las nubes, recién salidas de la lavadora, están todo el día jugando a transformarse, para que no te aburras.

Las olas, se divierten yendo y viniendo. El viento nos canta y los árboles nos escupen a la cara con lecciones de calma. ¿No lo viste? Una bola de fuego nos alumbra desde la lejanía.

Cinco mil luciérnagas de cristal nos observan durante la noche. A su puto ritmo. El tigre tiene rayas y la cebra también. La rana es verde y el pato amarillo, coloreados sin salirse del contorno. Como si de la mano de un mago proveniese el pincel que les dió color.

¿Y sabes? El agua nos llueve del cielo, para que cien mil gotas de vida nos acaricien. Para recordarnos que nunca, pero nunca, estamos solos. Incluso en la cueva más escondida de todas, nos acompaña la belleza del silencio. Nos escucha. Siempre nos escucha. También ahora. Y también después.

No temas. Nada tienes que temer.

O estás feliz o te pegas un tiro en el cuello.

El mal no puede enfrentarse a tanto bien. Nunca podrá. Porque cualquier luz, por más pequeña que sea, es capaz de iluminar todo un callejón oscuro.

Y si te lo propones, puedes brillar. Puedes brillar y ser el sol de tu mundo. Puedes brillar tan fuerte que exploten todas las compañías eléctricas del planeta.

Puedes brillar tan fuerte que tu luz puede viajar hasta el futuro y regresar, cargada de perlas de wuuuhh.

Sal a caminar. Escapa de tu jaula. Escapa de tus posesiones, que te poseen a ti. Súbete al autobús del viento y deja que te sorprenda su próxima parada. Pero no le exijas nada, porque el viento no entiende de exigencias. Las exigencias se destruyen como se destruye la pasión frente al tiempo.

Y no puedes engañar a los vientos. Ni tampoco a tu alma. Tu alma se enfada cuando la engañas. Y te abandona. Y te transformas en carne. Sólo carne. Que está buena, pero solo pa’ comérsela.

Vístete con una sonrisa nueva. Despídete del espejo mirándolo a los ojos. Tu reflejo sabe que el camino es duro, pero siempre estará ahí para escucharte cuando encuentres un lago, o el corazón de una amistad sincera.

No dejes de moverte. ¿Guay?

Cuando vibras al ritmo al que vibra la vida, la imposibilidad, el miedo y la soledad, se desploman debajo de las palabras, y todo se transforma en poesía. Purezas bailando al son de la luna. Y a la luna del son.

Lo que buscas te está buscando. Camina hacia adelante, y estarás más cerca.

Camina hacia atrás, y de allá te alejarás.

Saborea cada sabor. Porque nunca hay dos sabores iguales.

Firmado: almendras rellenas.

Yeap.